Joven inglés es detenido por sus tweets


Paul Chambers es un joven de 27 años que conoció a una chica a través de twitter. El invierno pasado, Paul tenía planeado volar a Irlanda del Norte para verla, pero el aeropuerto Robin de Hood de Doncaster, desde el que tenía que volar, estaba cerrado desde hacía una semana debido a las grandes nevadas que cayeron en el centro de Inglaterra ese último invierno.

“¡Mierda! El aeropuerto Robin Hood está cerrado. Tuve  una semana y pico para para sacar la porquería, por lo tanto, ¡¡voy a volar el aeropuerto por los aires!!”, escribió en twitter. Pero cometió el error de enviar el mensaje en abierto, en lugar de enviárselo a la chica en privado.

Una semana después, Paul Chambers fue detenido por la policía antiterrorista en la oficina en la que trabajaba como contable. Utilizando una ley de 1977 sobre falsas alarmas hechas con la intención de hacer creer a otros, sin lugar a dudas, que se han escondido artefactos explosivos en algún lugar, fue acusado de “amenazas”.

En el juicio consiguiente, la pasada primavera, el juez de distrito Jonathan Bennett reconoció que había quedado establecido que los responsables de seguridad del aeropuerto consideraron que se trataba de una amenaza “no creíble”, que estaban “atónitos” de lo fácil que fue descubrir a Chambers y de que hubiera dejado su nombre y admitieron que la amenaza no afectó al funcionamiento del aeropuerto. El juez reconoció también que Chambers perdió su empleo por este asunto, que no tenía ingresos, que vivía de sus ahorros, que se ha tenido que pagar su defensa y que no había tenido problemas con la justicia anteriormente. Pero le declaró culpable y le condenó a una multa de 1.180 euros.

Los defensores recurrieron la sentencia. La vista del recurso se celebró en septiembre. Los abogados recordaron que la amenaza no fue considerada creíble, que no afectó al funcionamiento del aeropuerto e insistieron en que el propio redactado humorístico del mensaje en twitter lo descartaba como amenaza y que nunca se ha probado que fuera una amenaza o hubiera intención de amenaza. Para el policía que llevó el caso se trataba de “un comentario tonto colgado en twitter como broma para que lo viera solo su amiga íntima”.

Pero la juez Jacqueline Davies decidió ayer que terrorismo se escribe con t de twitter, rechazó la apelación y cargó a Chambers con otras 5.000 euros  por las costas de la apelación.

La sentencia ha causado conmoción en la red. El actor Stephen Fry, un habitual de twitter, confirmó de inmediato que quiere correr con los gastos. Otro actor, Barnaby Edwards, dijo también en twitter: “Esto es las prohibición del sarcasmo, la ironía, los sub-textos y cualquier otra sutileza que utilizamos como adultos”

Chambers vive ahora en Belfast con su novia, la chica a la que iba destinado el mensaje fatal. “Estamos destrozados. No es por la multa, es que Paul no consigue encontrar un trabajo y esto ha arruinado su vida”, ha escrito ella en twitter. “La ley inglesa sobre libertad de expresión no está en buen estado”, esciribió au abogado, Stephen Ferguson.

Fuente: El País